Vestido vintage flores

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Siempre me pregunté por qué el color de la marcha de las mujeres era el morado, me intrigaba cómo se había convertido en un color representativo del feminismo. En el día de la mujer me propuse crear un cartel que le diera voz a mi presencia en la manifestación. La feminidad sería mi bandera, como lo es cada día a la hora de vestirme o escoger ropa para Fashion Changemakers.

Mágicamente, en cuanto escogí los rotuladores para dibujar mis ideas lo entendí todo. El morado es la unión perfecta entre el magenta y el azul, el rosa y el celeste, que son los colores con los que comúnmente la sociedad identifica a niñas y niños. Y así, gracias al simbolismo de esos colores, me di cuenta de que el color del feminismo no podía ser otro. La unión perfecta de esas dos fuerzas, la masculina y la femenina, la energía del magenta y la calma del azul. 

En mi cartel, ambos trazos van de la mano, juntos, pero cada uno con un ritmo diferente. Cuando el azul y el rosa convergen, se vuelven morados, como si la magia sucediera cuando ambos se unen.

El morado posee una energía femenina, indica sensualidad, pasión e intuición. Simboliza poder, nobleza y transmite prosperidad.  Pero lo mejor de todo es la magia que lleva consigo, esa magia que sucede cuando nos unimos las mujeres y creamos cosas juntas. Color de la creatividad que manifestamos creando vida, de la sabiduría, la verdad y la visión a la hora de actuar conforme a nuestra intuición, y cómo no de la espiritualidad y el misterio, haciendo de cualquier encuentro de mujeres un ritual de sanación del alma.

Creo firmemente que el equilibrio entre ambas energías es indispensable para el cambio que necesitamos como sociedad. Me complace ver cómo esas energías se manifiestan cada día independientemente de los sexos, viendo cada vez a más hombres conectados con la feminidad y mujeres que no temen en expresar su fuerza. 

En un día como hoy, vestir de morado me parece un homenaje, un deber y una fiesta. No hay nada que me guste más que vestir mi cuerpo con mis convicciones, y cada 8 de marzo escojo prendas moradas, lilas, violetas, rosas… prendas que me hacen sentir femenina, bonita, fuerte y parte de un clan de mujeres libres. Hoy más que nunca escojo ropa vintage, de segunda mano, ética y sostenible, prendas alejadas de los estándares de producción rápida del mundo actual que explota y esclaviza a las mujeres. 

Hoy mi ropa morada habla por todas las mujeres que son silenciadas y privadas de su libertad. Hoy marcho por la libertad, la igualdad y la feminidad. 

Vestido vintage flores morado con lilium